CONTAMINACIÓN LUMÍNICA Y SALUD

La utilización inadecuada de la iluminación artificial se ha convertido en un grave problema ambiental y de salud. No la percibimos como un problema, pero el exceso de luz es responsable de la mortalidad masiva de algunas aves, además desequilibra los ecosistemas, supone un elemento clave en la desaparición de los insectos y provoca alteraciones en nuestro organismo.
 
El Nuevo atlas mundial del brillo[i] del cielo ya advertía en 2016 que el 80% de los habitantes del planeta vive bajo cielos contaminados y que un tercio de la población mundial no puede ver la Vía Láctea. Si nos fijamos en Europa o en Estados Unidos, los números se disparan y el 99% de la población no puede disfrutar del paisaje de un cielo estrellado[ii].
 
La legislación es una herramienta básica para lograr una reducción de contaminación lumínica. Italia y Francia cuentan con las leyes de protección del cielo oscuro más avanzadas del mundo, pero en España aún no tenemos una ley estatal de contaminación lumínica; solo hay alguna medida en comunidades autónomas como Canarias y Cataluña[iii]. Chile también cuenta con una legislación desde hace años.
 
¿Qué es la contaminación lumínica?
Es la alteración provocada por el hombre de los niveles de luz exterior con respecto a los que se producen de forma natural.
 
¿Cuáles son los efectos?
La contaminación lumínica altera la vida silvestre, afecta la salud humana, desperdicia dinero y energía, contribuye al cambio climático y obstaculiza nuestra visión del universo.[iv]
 


La contaminación lumínica está relacionada con una amplia variedad de consecuencias para la salud: cáncer, enfermedades cardíacas, diabetes y Alzheimer entre otras. Las razones de esta asociación no siempre están claras.
 
Según la Asociación Médica Estadounidense (American Medical Association – AMA), “se estima que las lámparas LED blancas de calle tienen un impacto negativo cinco veces mayor en los ritmos circadianos del sueño que las lámparas convencionales[v]. La declaración de la AMA recomienda que la iluminación exterior nocturna, en particular la iluminación de las calles tenga una temperatura de color no superior a 3.000 Kelvin. La temperatura de color (TC) es una medida del contenido espectral de la luz de una fuente en relación a cuánto de azul, verde, amarillo y rojo hay en ella. Una clasificación CT más alta generalmente significa un mayor contenido de azul y más blanca parece la luz. Estudios recientes a gran escala han descubierto que una iluminación residencial nocturna más brillante se asocia con una reducción de los tiempos de sueño, insatisfacción con la calidad del sueño, somnolencia excesiva, deterioro del funcionamiento diurno y obesidad”.      
 
Según un artículo de 2023 elaborado por ocho médicos e investigadores y publicado en GeroScience (la revista de la Asociación Estadounidense del Envejecimiento), “hay un número cada vez mayor de investigaciones que subrayan la complejidad de la correlación entre la contaminación lumínica y la enfermedad de Alzheimer; sin embargo, se requieren estudios adicionales para mejorar los principios clave para una mejor comprensión de esta relación”.[vi],[vii]
 
Los faros que deslumbran, los edificios iluminados, estadios, las vitrinas o escaparates de los comercios, los carteles luminosos, las farolas en las calles entre muchos otros llenan el cielo urbano de un resplandor que afecta incluso a los residentes rurales. 
 
Desde la invención de la bombilla el interior de las casas, comercios y oficinas están muy iluminados. No siempre escogemos el tipo de luz y lámparas adecuadas a nuestros ambientes domésticos. Además, usamos dispositivos que emiten luz azul (teléfonos móviles, pantallas de televisión, tabletas, etc.) que se han relacionado con problemas de sueño.
 
Luces más brillantes, más problemas
Para un estudio efectuado en 2024, los investigadores utilizaron datos satelitales para medir la contaminación lumínica en las direcciones residenciales de más de 13.000 personas y descubrieron que quienes vivían en lugares con los cielos más brillantes por la noche tenían un 31% más de riesgo de hipertensión arterial. Otro estudio similar de Hong Kong mostró un 29% más de riesgo de muerte por enfermedad coronaria. Y otro encontró un 17% más de riesgo de enfermedad cerebrovascular, como accidentes cerebrovasculares o aneurismas cerebrales. Debido a que las áreas urbanas también sufren de contaminación del aire, ruido y falta de zonas verdes pudiera pensarse que existe sesgo en estos resultados. Por eso, los científicos controlaron estos factores y tras la correlación se mantuvo sólida (aunque la contaminación del aire con partículas finas pareció ser peor para la salud cardíaca que la luz exterior).
 


Las investigaciones han encontrado vínculos entre la luz nocturna y otras enfermedades:
 
1.     Cáncer de mama. De acuerdo con lo descrito por Randy Nelson, PhD, neurocientífico de la Universidad de West Virginia[viii] hay una correlación muy fuerte entre luz y cáncer de mama. Un estudio de más de 100.000 profesores en California reveló que las mujeres que viven en áreas con mayor contaminación lumínica tenían un riesgo 12% mayor de esta patología. 
 
2.     Enfermedad de Alzheimer. La luz exterior por la noche estaba más fuertemente vinculada a esta enfermedad que incluso el abuso de alcohol o la obesidad.
 
3.     Diabetes. En un estudio reciente, las personas que vivían en las áreas más iluminadas tenían un riesgo 28% mayor de diabetes que las que residían en lugares mucho más oscuros. En China, los científicos concluyeron que 9 millones de casos de diabetes podrían estar relacionados con la contaminación lumínica.
 
Luz durante la noche y su efecto en nuestro cuerpo
Las investigaciones han revelado que la luz por la noche (en interiores o exteriores) altera nuestro ritmo o relojes circadianos, aumenta la inflamación, afecta la división celular y suprime la melatonina. John Hanifin PhD, director asociado del Programa de Investigación de la Luz de la Universidad Thomas Jefferson,[ix] afirma que la oscuridad es muy importante, para nuestra salud. 
 
La iluminación nocturna afecta la salud y el comportamiento de especies tan diversas como los hámsteres siberianos, los pinzones cebra, los ratones, los grillos y los mosquitos. Nuestros relojes internos están sincronizados con el ciclo de 24 horas del día y la noche. El “reloj maestro” está en el hipotálamo, sin embargo, cada célula del cuerpo también tiene su propio reloj. Muchos de nuestros procesos fisiológicos se desarrollan según ritmos circadianos (en latín “alrededor de un día”), desde el ciclo de sueño-vigilia hasta la secreción hormonal, así como los procesos que intervienen en la progresión del cáncer, como la división celular.
 
Randy Nelson habla de fotorreceptores especiales en el ojo que no procesan la información visual y que solo envían información luminosa y al recibir luz en el momento equivocado, reiniciamos nuestros relojes.
 
Los estudios en animales confirman que la exposición a la luz por la noche puede reducir la tolerancia a la glucosa y alterar la secreción de insulina, vías potenciales de la diabetes.
La hormona melatonina, "la hormona de la oscuridad", es producida por la glándula pineal localizada en el cerebro cuando estamos a oscuras. La melatonina es una hormona derivada de la serotonina que afecta la modulación de los patrones del sueño, tanto a los ritmos circadianos como estacionales, por lo cual la melatonina ayuda a dormir, sincroniza los ritmos circadianos del cuerpo, protege a las neuronas de daños, y también regula el sistema inmunológico y combate la inflamación. Pero incluso una pequeña franja de luz por la noche puede suprimir su secreción. Menos de 30 lux de luz, aproximadamente el nivel de una calle peatonal por la noche puede reducir la melatonina a la mitad.
 


La melatonina se considera una neurohormona por ser producida por los pinealocitos en la glándula pineal bajo la influencia del núcleo supraquiasmático del hipotálamo, que recibe información de la retina acerca de los patrones diarios de luz y oscuridad. En el ser humano, se produce una síntesis constante de melatonina que disminuye abruptamente hacia los 40 años. La melatonina influye sobre el sistema inmunológico, sida, cáncer, envejecimiento, enfermedades cardiovasculares, cambios de ritmo diarios, sueño y afecciones psiquiátricas. Los cambios de ritmos están asociados al "jet lag" (desfase horario en pasajeros de viajes transoceánicos), trabajadores de turno de noche y síndrome de retraso de la hora de sueño.
 
Cuando los animales de laboratorio se exponen a la luz durante la noche, muestran inflamación del tejido nervioso. En un experimento con humanos, aquellos que durmieron inmersos en una luz débil tenían niveles más altos de proteína C reactiva en la sangre, la cual es un marcador de la inflamación.
 
Como dijimos, un nivel bajo de melatonina se ha relacionado con el cáncer. Uno de los efectos de la melatonina es la estimulación de las células asesinas naturales (La célula NK (del inglés Natural Killer), anteriormente llamada linfocito grande granuloso es un tipo de linfocito, y un componente importante del sistema inmunitario innato para la defensa del organismo., que pueden reconocer y destruir las células cancerosas, así como las células infectadas). Es más, cuando la melatonina cae en picado, el estrógeno puede aumentar, lo que podría explicar el vínculo entre la luz nocturna y el cáncer de mama (el estrógeno impulsa el crecimiento del tumor en los cánceres de mama)[x].
 
Un estudio que utilizó actigrafía* con sensores de luz incorporados, midiendo si las personas habían estado durmiendo en completa oscuridad durante al menos 5 horas, descubrió que la contaminación lumínica aumentaba el riesgo de enfermedad cardíaca en un 74%. 
*Actigrafía: el actígrafo es un dispositivo en forma de reloj de pulsera que se coloca en brazos o piernas y dispone de un velocímetro que indica el movimiento de las extremidades a lo largo del día y de la noche. Se utiliza de cuatro a diez días en pacientes con problemas de sueño, principalmente aquellos con trastornos del ritmo sueño-vigilia.
 
¿Cómo enfrentar esta situación?
La melatonina no se ve afectada por la luz nocturna en el mismo grado en todas las personas. Algunas personas son muy sensibles a la luz, aunque sea tenue, mientras que otras no son tan sensibles y necesitan mucha más estimulación lumínica para influir en la melatonina. En un estudio, algunos voluntarios necesitaron 350 lux para reducir su melatonina a la mitad. Para esas personas, encender la luz del baño por la noche no importaría; para otras, sin embargo, tan solo 6 lux ya resultaban igual de dañinos, lo que es más oscuro que el crepúsculo.
 
Podemos protegernos apagando las luces del dormitorio, guardando las pantallas, e invertir en cortinas opacas de alta calidad. Podemos plantar árboles delante de las ventanas para evitar la luz de farolas, reorientar las luces con detector de movimiento e incluso pedir al gobierno local que reduzca la iluminación excesiva de los edificios y elija mejores farolas. Podemos apoyar a organizaciones, como la International Dark-Sky Association, que trabajan para preservar la oscuridad.
 
Algunas ideas para configurar la iluminación del hogar y reducir los efectos dañinos de la luz en la salud:
·      Ajustar la intensidad. La luz artificial puede ser demasiado brillante, lo que provocará fatiga ocular y dolor de cabeza. Puede ajustar la intensidad de la luz a un nivel cómodo para los ojos. 
·      Elegir la temperatura de color adecuada. Usualmente hablamos de tres tipos de luz, según sea su intensidad o temperatura: i) Luz fría es una luz de tonos azulados y es la que más luminosidad aporta. Es la luz que está por encima de los 5.000 grados Kelvin (K), la medida que se usa para medir la tonalidad de la luz. Esta luz se asemeja a la luz del día, que estaría alrededor de los 7.000K. A más graduación, más luz aporta; ii) la luz cálida tiene un tono más anaranjado, más tranquila, muy parecido a la luz que puede dar una vela o a la luz de una puesta de sol. Toda luz por debajo de los 3.000K se considera luz cálida; iii) la luz neutra es la más natural de todas, y es la que se encuentra entre los 4.000 y 5.000K. Es la luz más fresca y limpia de las tres, y se asemeja a la luz que recibimos en un día despejado al medio día. Podemos combinar las luces frías y cálidas dependiendo de la estancia; la luz cálida es más agradable para la vista, por lo que se utiliza en lugares de relax y descanso, en cambio la luz fría ayuda a concentrarse y focalizar, por lo que es ideal para lugares de trabajo como escritorio, topes de cocina, etc.
·      Priorizar la luz LED. Tiene grandes beneficios, ya que los efectos de la luz LED en la salud son menores. Además, también significa un ahorro energético.
·      Aprovechar la luz natural. La luz natural es la mejor fuente de luz para la salud y proporciona una amplia gama de longitudes de onda y es más equilibrada que la luz artificial.
·      Utilizar las fuentes de luz necesarias, ni más ni menos.
·      Asegurar de que todas las zonas están correctamente iluminadas. Si fuese necesario, puede añadir puntos de luz.
·      Usar pantallas con tecnología anti-reflejante. Ayudan a reducir el deslumbramiento y la fatiga ocular. 
·      Reducir la exposición a la luz antes de dormir. La exposición a la luz antes de dormir puede tener un efecto en la calidad del sueño. Para ello apagar las luces brillantes y usar luz tenue y de poca intensidad.
·      Cambiar sus hábitos. Si vive en una zona especialmente contaminada por la luz, puede reconsiderar no hacer las caminatas o los paseos nocturnos por el vecindario. En lugar de eso leer un libro en la cama, manteniendo la luz "lo más tenue que pueda".
 
Según las recomendaciones recientes publicadas por Hanifin y sus colegas, cuando dormimos, no debería haber más de 1 lux de iluminación a la altura de los ojos, aproximadamente la misma cantidad que obtendríamos al tener una vela encendida a un metro de distancia. 
 


Si logramos preservar la oscuridad al aire libre y las estrellas reaparecen y ojalá también la impresionante Vía Láctea, podríamos obtener más beneficios: algunas investigaciones sugieren que observar las estrellas puede provocar emociones positivas, una sensación de crecimiento personal y "una variedad de pensamientos y experiencias trascendentes".


[i] The New World Atlas of Artificial Sky Brightness. 2024 CIRES   Cooperative Institute for Research in Environmental Environmental Sciences. https://cires.colorado.edu/Artificial-light

[ii] The new world atlas of artificial night sky brightness. Fabio Falchi https://orcid.org/0000-0002-3706-5639 , Pierantonio Cinzano, Dan Duriscoe, Christopher C. M. Kyba https://orcid.org/0000-0001-7014-1843, Christopher D. Elvidge, Kimberly Baugh, Boris A. Portnov, Nataliya A. Rybnikova, and Riccardo FurgoniAuthors Info & Affiliations. https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.1600377

[iii] “La contaminación lumínica amenaza las observaciones astronómicas, los ecosistemas y nuestra salud”

Alicia Pelegrina, Oficina de Calidad del Cielo del Instituto de Astrofísica de Andalucía. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. https://www.csic.es/es/actualidad-del-csic/la-contaminacion-luminica-amenaza-las-observaciones-astronomicas-los-ecosistemas-y-nuestra-salud

[iv] Dark Sky/ https://darksky.org/

[v] American Medical Association warns of health and safety problems from ‘white’ LED streetlights. https://theconversation.com/american-medical-association-warns-of-health-and-safety-problems-from-white-led-streetlights-61191.

[vi] Artificial light and neurodegeneration: does light pollution impact the development of Alzheimer’s disease? Julia Karska, Szymon Kawasaki, Anna Gładka, Anna Brzecka, Marta Sochocka, Donata Kurpas, Jan Aleksander Beszłej & Jerzy Leszek https://link.springer.com/article/10.1007/s11357-023-00932-0

[vii] La contaminación lumínica afecta nuestra salud. Universidad Nacional Autónoma de México. (UNAM) https://www.gaceta.unam.mx/contaminacion-luminica-asi-afecta-nuestra-salud/

[viii] Randy Nelson, PhD, neurocientífico, Universidad de Virginia Occidental. https://directory.hsc.wvu.edu/Profile/55116

[ix] John Hanifin, PhD, director asociado, Programa de Investigación de la Luz, Universidad Thomas Jefferson. https://www.jefferson.edu/academics/colleges-schools-institutes/skmc/departments/neurology/faculty/hanifin.html.

[x] Christian Benedict, PhD, investigador del sueño, Universidad de Uppsala, Suecia. https://www.uu.se/en/contact-and-organisation/staff?query=N9-480.

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