Del sentido de la VISTA a la RABDOMANCIA
Sin embargo, estas representaciones gráficas y clásicas del átomo también son ilusorias y ya están alejadas de las teorías más recientes.
I. Los cinco sentidos
Tradicionalmente hablamos de cinco sentidos, posiblemente esto sea debido a la obra de Aristóteles "De Anima" escrito en el 350 a.c. en la que, en el libro II, dedica un capítulo separado a cada uno de ellos: la vista, el oído, el olfato, el tacto y el gusto.
Sentido de la vista o de la visión:
El ojo detecta las ondas electromagnéticas dentro de la luz visible y el cerebro interpreta la imagen. La visión humana es sensible a las longitudes de onda situadas entre los 380 y los 780 nanómetros (nm). Se piensa que quizás sean dos o tres sentidos distintos dentro del ojo debido a que hay diversos receptores, unos perciben el color (frecuencia de la luz), otros el brillo (energía de la luz).
La percepción de los colores es subjetiva y depende de los atributos que el cerebro asigna a ciertas longitudes de onda, de esta manera una longitud de onda de 560 nm es definida como color rojo, pero en realidad tanto el rojo como cualquier otro color no existen, solo es real una radiación electromagnética con una longitud de onda determinada.
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Arriba: Las dos líneas amarillas son de igual longitud, pero el cerebro interpreta que la de arriba es más larga. Pasa el cursor sobre ella.
Es la percepción de la presión, generalmente ubicada en la piel.
Entre la epidermis y la dermis se encuentran los diminutos corpúsculos de Meissner, que se sitúan fundamentalmente en las partes no pilosas del cuerpo y que percibimos como muy sensibles (las plantas de los pies, las puntas de los dedos, el clítoris, los pezones, las palmas y la lengua) y las sentimos como zonas erógenas.
Se necesitan miles de receptores para crear esa delicadeza sinfónica que llamamos caricia. Quizás por esto empleamos el término "tacto" como metáfora en las relaciones interpersonales, y con ello nos referimos a una comunicación empática, delicada o considerada: “le expliqué mi decisión con mucho tacto”.
Este sentido percibe las vibraciones de nuestro entorno que oscilan entre 20 y 20.000 Hertz (o Hercio, Hz). Sin embargo, el sonido también se puede detectar como vibraciones conducidas a través del cuerpo por el tacto, (Por ejemplo, la conducción ósea que exploran los otorrinolaringólogos). Las frecuencias que están fuera del rango citado solamente se detectan de esta forma.
Sentido del gusto o de sabor:
Es un sentido químico como lo es el olfato. Existen por lo menos cuatro tipos de gustos o receptores en la lengua (dulce, salado, amargo y ácido) cada uno de ellos transporta la información a una región ligeramente diferente del cerebro. Un quinto receptor teorizado primero y luego confirmado en el año 2000 es el del «umami» que detecta el glutamato, un sabor en las carnes especialmente las curadas, tomates, alga kombu, setas shiitake, pescados, mariscos, algunas hortalizas (tomates, col china, espinaca, etc.), también lo percibimos en algunos productos fermentados y añejados como los quesos, pasta de camarón, salsa de soja, etc. En la época romana era muy apreciado y se producía con vísceras de pescado fermentado (garum o garo) en muchas factorías como la de la antigua ciudad romana de Baelo Claudia situada en la ensenada de Bolonia al sur de España. El glutamato monosódico lo podemos obtener como condimento y es muy utilizado en la cocina japonesa y china.
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| Depósitos donde se hacía la fermentación del pescado. Antigua ciudad romana de Baelo Claudia situada en la ensenada de Bolonia- España |
En el diario vivir los mensajes de los sentidos se combinan.
Parece que cuanto más "ruido" hace un alimento al morderlo, más nos gusta. “El sonido es el sabor olvidado”, dijo Charles Spencer de la Universidad de Oxford. Y es que, si hay una palabra mágica y explotada comercialmente en este curioso y no bien conocido mundo de la sonoridad gastronómica es “crujiente”. Crunchy o crispy (en inglés), crocante… Da la sensación de que las palabras vinculadas a esta idea tienen cierto efecto de evocar alimentos ricos y apetitosos y frescos.
Los "nsenene", como los ugandeses llaman a estos insectos saltarines, son una delicia culinaria buscada por muchos en la época lluviosa del año cuando hacen su aparición masiva en el campo y las ciudades. Los he comido con deleite en Kampala (Uganda) y su sabor recuerda al de pescado frito, pero con notas que me atrevería a decir que recuerdan al umami.
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| Nsenene - Saltamontes fritos - Uganda |
Nsenene es la palabra en la lengua luganda de Uganda para un tipo de saltamontes de cuernos largos (técnicamente un grillo de arbusto de la especie Ruspolia differens) que se consume como un manjar crujiente, similar a las palomitas de maíz, y es una fuente importante de ingresos para la población local. Se recolecta en grandes cantidades durante la temporada de lluvias, principalmente en mayo y noviembre, y se prepara friéndolo con especias, lo que lo convierte en una popular golosina y comida complementaria en todo el país.








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