7ª Parte de El Sueño - Errores médicos y falta de sueño

La falta de sueño en los médicos está relacionada con errores graves que provocan daños al paciente. Incluso la pérdida moderada de sueño aumenta el riesgo en un 53% según los resultados de una nueva investigación efectuada en USA. El estudio fue publicado en línea el 7 de diciembre en JAMA (JAMA Netw Open. 2020;3(12):e2028111. doi:10.1001/jamanetworkopen.2020.2811)



 Falta de sueño: ¿Un riesgo laboral?

El deterioro en los médicos relacionado con el sueño es un riesgo ocupacional asociado con horas de trabajo largas y, a veces, impredecibles que puede contribuir al agotamiento y al error médico clínicamente significativo. Para evaluar los errores médicos, los investigadores utilizaron una escala específica y consideraron un error médico clínicamente significativo cuando dicho error resultó en daños al paciente.


Una gran cantidad de evidencia nos muestra las significativas consecuencias para la salud física y mental del sueño inadecuado, incluyendo el deterioro del rendimiento cognitivo. (ver 3ª Parte de El Sueño, La duración del sueño. ¿Cuántas horas hay que dormir?)


La falta de sueño altera la conectividad y el procesamiento dentro y entre la amígdala, el cíngulo anterior y la corteza prefrontal medial, lo que da como resultado una desregulación emocional. El sueño insuficiente también determina una capacidad reducida para mantener la atención, incluidos los intervalos de atención, siendo directamente proporcional al aumento de horas de vigilia. Ello es debido a que está asociado con una actividad reducida del sulco intraparietal y el cortex  prefrontal dorsolateral.

 

En este estudio de 11.395 médicos, el deterioro relacionado con el sueño tuvo correlación estadísticamente significativa con el agotamiento y la actividad profesional. La falta de sueño moderado, alto y muy alto se asoció con 53%, 96% y 97% más de probabilidades de error médico clínicamente significativo respectivamente, en comparación con un bajo deterioro relacionado con una leve falta de sueño.


Adicionalmente, la privación del sueño y el deterioro relacionado con ello se asoció con un mayor agotamiento, disminución de la capacidad de discernir y reflejar las emociones, acompañándose de una desconexión interpersonal y una disminución de la satisfacción profesional, así como menor empatía con el paciente.

 

Los médicos de urgencias que trabajan en turnos nocturnos tardan más en realizar una intubación y muestran una mayor propensión al error a medida que avanza el turno. Los médicos en formación con trastornos del sueño presentan deficiencias en la cognición funcional, concentración, trabajo y memoria visual, destreza operativa, vigilancia y capacidad para discernir arritmias en un electrocardiograma. 

La discapacidad relacionada con el sueño también da como resultado una toma de decisiones deficiente, incluida la reducida capacidad para el análisis de riesgo-beneficio y tienden a toman un mayor riesgo. 

 

Se encontró que las especialidades quirúrgicas son las que tenían el mayor deterioro relacionado con la falta de sueño. Cada aumento de 1 punto en la escala de agotamiento de 10 puntos se asoció con un aumento del 14% en las probabilidades de error médico clínicamente significativo.

Los médicos en formación tenían un 118% más de probabilidades de error médico clínicamente significativo en comparación con los médicos tratantes de planta.


Los autores del artículo sugieren posibles estrategias para reducir la privación del sueño entre los médicos, como limitar la duración y frecuencia de turnos prolongados, minimizar el número de turnos nocturnos sucesivos o noches de guardia, exigir descansos durante turnos más largos y recibir suplementos de melatonina antes de los turnos nocturnos.

Pero, ante todo y de forma sencilla, la estrategia debe ser reducir, o al menos adecuar, la carga de trabajo total donde el volumen y duración del mismo es excesivo.

 

Además de los riesgos para el paciente, es muy triste y aterrador que los médicos en su día a día trabajen en estas condiciones y que nosotros, como sociedad, sintamos que es aceptable o está bien o ni siquiera pensemos en ello; lo cierto es que muchos sistemas de salud tienen como premisa el maximizar la productividad en términos de cantidad de actividades realizadas o cumplidas y menos en evaluar el impacto del sistema y su organización en el nivel de salud y satisfacción de la población.


Una nueva situación extrema y dramática se vive con la pandemia del Covid-19 para todo el personal de salud, médicos, enfermeras, laboratoristas, personal de limpieza, auxiliares, etc., que además de soportar excesivas horas de trabajo continuo, sobrecarga en la demanda y enfrentarse a un problema de salud desconocido y sin protocolos claros de intervención con resultados con frecuencia no favorables e incluso la muerte, están sometidos a un riesgo adicional de contraer la infección, enfermar y morir.


Cabe mencionar, por último, que el estudio también señaló que el agotamiento tiende a ser aún mayor entre las mujeres médicas que entre los hombres porque, además de sus responsabilidades en el trabajo, las mujeres suelen llevar la mayor parte de la carga de trabajo en el hogar.




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