Un cuidador es una persona que provee atención física o psicológica a otra persona. Ayuda a quien no pueden valerse por sí mismo de forma completa debido a la edad, al deterioro de su salud por una enfermedad física o mental, o bien por una lesión o una afección médica subyacente.
Algunas de estas condiciones frecuentes son:
· Alzheimer o demencia.
· Enfermedad de Parkinson.
· Otras afecciones de salud mental.
· Cáncer.
· Enfermedades crónicas severas.
· Esclerosis múltiple.
· Accidente cerebrovascular.
· Traumatismos craneoencefálicos.
Obviamente no es una lista exhaustiva, pero estas son las afecciones más comunes que los cuidadores atienden. Además, ciertas profesiones, como las personas que trabajan en el sector sanitario o educativo, pueden experimentar agotamiento profesional.
El rol de un cuidador suele incluir:
· Ayudar con la rutina diaria, como alimentarse, ir al baño, ducharse, vestirse o peinarse.
· Preparar las comidas.
· Realizar las tareas del hogar.
· Suministrar y vigilar la medicación.
· Administrar las finanzas.
· Transporte.
· Supervisar la situación de salud.
· Abogar y comunicar las necesidades del enfermo a los profesionales de salud o servicios de atención médica.
· Entretener al enfermo y en lo posible dar apoyo psicológico.
En resumen, la principal responsabilidad de un cuidador es garantizar la seguridad, el bienestar y la salud de la persona a su cargo.
¿CÓMO AFECTA EL SÍNDROME DE BURNOUT DEL CUIDADOR?
El cuidador que experimenta burnout se siente afectado física, psicológica, financiera y socialmente. Está agotado, estresado, retraído, ansioso y deprimido.
Suele ocurrir cuando el cuidador no recibe apoyo ni comprensión al dedicar todo su tiempo y energía a ayudar a otra persona. Sobreviene también cuando intenta hacer más de lo que puede, emocional, física o financieramente.
Se ha dicho que el burnout se percibe como una vela que quemó la mecha y no puede seguir alumbrando.
Es obvio que la salud y bienestar del cuidador son tan importantes como la persona que cuida. Por lo tanto, es fundamental conocer los signos y síntomas del burnout del cuidador para que pueda buscar a tiempo la ayuda que necesita.
LOS SÍNTOMAS Y LAS CAUSAS.
Los signos y síntomas del agotamiento del cuidador son similares a los del estrés y la depresión. Incluyen:
· Agotamiento emocional y físico.
· Aislamiento de amigos, familiares y seres queridos.
· Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.
· Sentimiento de desesperanza e impotencia.
· Cambios en el apetito o en el peso.
· Cambios en los patrones de sueño.
· Incapacidad para concentrarse.
· Irritabilidad. Frustración. Enojo hacia los demás.
El agotamiento puede generar resentimiento hacia la persona que cuida o, por el contrario, siente que puede estar lastimándola. En estos casos debe buscar ayuda de inmediato.
Puede ayudar hablar con un amigo o familiar, un profesional de la salud, un trabajador social o un psicólogo.
Ahora bien, cada persona experimenta el agotamiento de forma diferente y puede advertir alguno de los siguientes sentimientos:
· Ansiedad o miedo de hacer algo mal y dañar a la persona a su cuidado.
· Ira o frustración desencadenada por que la persona a su cuidado no acepta, desea o aprecia la atención que se le brinda.
· Sentimiento de negación: pensar que la gravedad de la condición de la persona a la que cuidamos "no es tan seria".
· Culpa: Sentirse mal por dedicar tiempo a cuidarse de sí mismo en vez de dedicarlo a la persona a la que cuidamos.
· Decepción: La experiencia como cuidador comenzó de forma positiva, pero con el tiempo se percibe que una nube oscura se interpone y los sentimientos hacia nuestra responsabilidad son pasivos o ya no hay el deseo de hacer bien el trabajo.
· Aislamiento o soledad: Siente que no tiene apoyo, que nadie quiere ayudarle o que pedir ayuda es señal de debilidad.
El cuidador tiene que buscar ayuda cuando aparezcan estos sentimientos.
Causas del agotamiento del cuidador
Suele ocurrir cuando se dedica la mayor parte del tiempo, energía y recursos a cuidar a otras personas, descuidando, olvidando o dejando de cuidarse a uno mismo.
Además, otros factores que pueden contribuir al agotamiento de un familiar cuidador incluyen:
§ Confusión de roles: Asumir rápidamente el rol de cuidador puede causar confusión. Puede resultar difícil separar el rol de cuidador del rol de cónyuge, amigo, hijo u otra relación cercana. También pueden surgir roles confusos cuando varios familiares ayudan en el cuidado de un ser querido, lo que genera mayor estrés para todos.
§ Expectativas contradictorias: Muchos cuidadores creen que su participación tendrá un efecto positivo en la salud y la felicidad de la persona a su cuidado y en ellos mismos. La realidad es que cuidar es un reto. Puede ser extremadamente gratificante y, al mismo tiempo, estresante. Es difícil equilibrar estas expectativas durante el cuidado.
§ Falta de control: Puede sentirse frustrado o limitado por la falta de recursos económicos, carencia de comodidades, falta de equipos adecuados o de habilidades necesarias para planificar, gestionar y organizar eficazmente el cuidado de su ser querido.
§ Demasiadas responsabilidades: cuidar adecuadamente a un ser querido puede percibirse como una tarea difícil.
§ No darse cuenta de que está sufriendo agotamiento: Muchos cuidadores no saben reconocer cuándo se produce el agotamiento. Esto puede afectar la calidad de la atención que puede brindar.
§ No cuenta con un sistema de apoyo que lo releve cuando esté cansado. Además, puede sentir que es el único que puede hacer su trabajo con éxito.
§ Cuidar durante largos periodos puede aumentar el riesgo de agotamiento y ser más vulnerable a enfermedades físicas y mentales, así como reducir la calidad de vida.
Estrategias que pueden ayudar a controlar el agotamiento del cuidador:
§ Consultar a un profesional de la salud, un psicólogo o un trabajador social.
§ Hablar al respecto con amigos y familiares.
§ Dedicar tiempo al autocuidado.
§ Adaptar y realizar actividades que enriquezcan el tiempo disponible y sean del agrado del cuidador.
§ No saltarse citas personales como ir al médico, dentista, etc.
§ Comer bien y dormir lo suficiente.
§ Hacer ejercicio, practicar meditación o yoga.
§ No posponer buscar ayuda cuando haga falta. A menudo, otras personas estarán dispuestas a ayudar en algunas tareas como comprar, pasear el perro, hacer algún recado, etc. Es útil hablar sobre los sentimientos y frustraciones con otra persona, ya sea un amigo, un familiar o un profesional de la salud
§ Buscar recursos locales. Las organizaciones de la comunidad pueden ofrecer servicios y apoyo. Esto podría incluir atención domiciliaria, centros de día para adultos o programas comunitarios de comidas. El médico de cabecera es un excelente primer recurso para orientar en este sentido. Los grupos de apoyo pueden ayudar a conectar con otras personas.
§ Organizar el cuidado de relevo programado lo que ayuda a darse un respiro de la función de cuidador durante unas horas, unos días o varias semanas. El cuidado de relevo para la persona a cargo puede brindarse en la propia casa, en un centro de salud o en un centro de atención para adultos.
§ Aceptar los propios sentimientos. Tener sentimientos negativos, como frustración o enojo por sus responsabilidades o la persona que cuida, puede ser normal. Si estos sentimientos aparecen frecuentemente es recomendable buscar ayuda.
Conclusión:
Cuidar a una persona es una experiencia gratificante y a la vez desafiante.
Es fácil dejar de lado los sentimientos y necesidades personales para dedicar toda la atención a la persona a su cuidado y como resultado, el agotamiento del cuidador es extremadamente común. Puede afectar su salud mental y física, así como su capacidad para brindar la mejor atención.
Una de las cosas más importantes que puede hacer como cuidador es dedicarse tiempo a sí mismo.
Pedir ayuda también puede ser difícil, pero recuerde que no está solo. Hay recursos disponibles para ayudarle.
[i] El “burnout”, o síndrome de desgaste profesional, es un estado de agotamiento emocional, físico y mental que ocurre como resultado de una carga de trabajo excesiva o de situaciones de estrés prolongadas.



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