CIFOSIS, un problema frecuente

El término "cifosis" describe un tipo de curvatura en la columna vertebral que se asemeja a la letra "C" con la abertura dirigida hacia adelante. La columna torácica o dorsal es normalmente curva, pero si esta curvatura supera los 40 o 45 grados, se considera anormal o una deformidad espinal.
La cifosis en adultos muestra síntomas y grados de gravedad que van desde cambios leves en la forma de la espalda hasta deformidades graves, problemas neurológicos y dolor crónico. La cifosis es más común en la columna dorsal o torácica.


La columna dorsal o torácica
Está formada por las 12 vértebras que se conectan a las costillas y forman parte de la pared posterior del tórax (caja torácica entre el cuello y el diafragma). Esta parte de la columna tiene discos intervertebrales muy estrechos y delgados, por lo que permite mucho menos movimiento entre las vértebras que en las regiones lumbar o cervical. También tiene menos espacio en el canal espinal para los nervios. La curva de la columna torácica se denomina cifótica debido a su forma, que como dijimos es una curva regular en forma de "C" con la abertura en la parte delantera.
 
Causas comunes de cifosis
La cifosis, comúnmente, puede deberse a alguna de las siguientes causas: 
1.     Congénita,
2.     Traumática,
3.     Iatrogénica, debida a los efectos de tratamientos médicos o quirúrgicos, 
4.     Mala postura, especialmente en jóvenes, la cual suele ser más fácilmente reversible,
5.     Osteoporosis, la causa más común de cifosis en adultos, especialmente mujeres debido a la pérdida de estrógeno en la menopausia y posmenopausia.
 
Tanto la cifosis como la escoliosis son afecciones de la columna vertebral. Pueden presentarse juntas, pero una no causa la otra. La cifosis es la curvatura anormal de la columna vertebral, de adelante hacia atrás., mientras que la escoliosis es la curvatura anormal de la columna vertebral, de izquierda a derecha o lateralmente.
 
Factores de riesgo
El diagnóstico de cifosis es común entre los 13 y los 16 años, tanto para la cifosis postural como para la cifosis de Scheuermann (ver más adelante). Esto se debe al rápido crecimiento óseo de los adolescentes y que es frecuente que adopten malas posturas. Sin embargo, puede desarrollarse en cualquier persona a cualquier edad. Con la edad, las vértebras pierden flexibilidad y la columna vertebral puede comenzar a inclinarse hacia adelante. (Ver más adelante en cifosis del adulto mayor)
 
Existen muchos tipos de cifosis:
 
Cifosis postural
Es consecuencia de una mala postura. Esta afección es más común en adolescentes y adultos jóvenes, quienes suelen encorvarse al estar de pie o sentados, lo que provoca una curvatura de la columna vertebral hacia adelante. Suele ir acompañada de hiperlordosis de la columna lumbar (parte inferior). La columna lumbar tiene naturalmente una "lordosis", una forma de "C" invertida (ver la figura). La hiperlordosis significa que la columna lumbar compensa la cifosis torácica excesiva curvándose más en la dirección opuesta.

La cifosis postural se corrige por sí sola al acostarse sobre una superficie plana o cuando la columna está hiperextendida. En las radiografías, no se observarán anomalías vertebrales. La cifosis postural se corrige con relativa facilidad con educación sobre la postura correcta y reentrenamiento para sentarse y levantarse correctamente; también ayudará el fortalecer los músculos de la espalda.

 

Cifosis de Scheuermann

En esta cifosis la curvatura torácica suele ser muy exagerada, de 45 y 75 grados. Anatómicamente se observa acuñamiento vertebral de más de cinco grados en tres o más vértebras adyacentes. En estos casos, las vértebras tienen una forma triangular, por lo que se acuñan entre sí y reducen el espacio normal entre ellas.

La causa de la cifosis de Scheuermann no se ha descubierto, pero la mayoría de los investigadores creen que algún tipo de daño en la zona de crecimiento de las vértebras inicia el proceso. También parece existir una alta predisposición genética para esta enfermedad.

 

Cifosis Congénita

Es de origen hereditario. Esta cifosis es la causa no traumática ni infecciosa más común de paraplejía. Existe una fuerte asociación (20-30%) entre anomalías congénitas de la columna y el sistema colector urinario.  El tratamiento para las deformidades graves de cifosis congénita suele ser quirúrgico.

 

Trastornos paralíticos

Las afecciones que causan parálisis pueden derivar en cifosis. Las causas de la parálisis pueden incluir trastornos como la polio, la atrofia muscular espinal y la parálisis cerebral. En estos casos, la cifosis se desarrolla de forma gradual, no repentina.

 

Postraumática

Una lesión de columna puede provocar cifosis progresiva y problemas neurológicos. Una fractura vertebral en la columna torácica o lumbar produce una cifosis en el 90 % de los casos. El tratamiento puede incluir un corsé o cirugía.

 

Cifosis Postquirúrgica

La cifosis puede desarrollarse después de una cirugía de columna para corregir otros problemas. Esto suele ocurrir cuando la cirugía realizada no cicatriza según lo previsto. Por ejemplo, una fusión espinal puede no consolidar. La fusión inestable puede provocar que la columna se colapse y se produzca una cifosis. Es posible que los ligamentos de la columna no se consoliden lo suficiente como para soportar las vértebras, lo que permite que la columna forme una curva cifótica. Estas afecciones pueden requerir una segunda cirugía para intentar corregir el problema.

 

Cifosis Degenerativa

Cifosis causados ​​por la degeneración o el desgaste de la columna lumbar (parte inferior). Con el tiempo, el proceso degenerativo puede provocar: colapso del disco intervertebral, cambios en la forma de las vértebras y debilitamiento de los ligamentos que sostienen la columna. Esto puede inducir el desarrollo gradual de cifosis a lo largo de los años. Una vez que la cifosis comienza a formarse, empeora debido a que el desequilibrio de fuerzas aumenta continuamente el desgaste.

 

Cifosis cervical (cuello militar):

Este tipo se produce cuando la columna cervical se curva hacia adelante en lugar de su curvatura natural hacia la espalda.

 

Hipercifosis:

La hipercifosis es una curvatura grave de la columna vertebral hacia adelante. La curvatura mide más de 50 grados. Este tipo es más común después de los 40 años.

 

Otras causas de cifosis

Diferentes tipos de enfermedades sistémicas pueden causar cifosis. Estas afecciones incluyen: infecciones en la columna vertebral, cáncer o tumores que afectan la columna vertebral, y diferentes tipos de artritis sistémica. Es debida a cambios en la columna provocados por la inflamación del tejido en la zona que rodea la columna torácica. La cifosis también puede desarrollarse en personas que recibieron tratamiento para el cáncer infantil aplicando radioterapia dirigida al esqueleto axial.

 

Síntomas de la cifosis

  1. ·      Espalda encorvada o jorobada y hombros encorvados: Este es el síntoma más notorio.
  2. ·      Una curva o joroba en la parte superior de la espalda.
  3. ·      Tensión en los isquiotibiales (son tres músculos ubicados en la parte posterior del muslo, que ayudan a flexionar la rodilla y extender la cadera. Cruciales para actividades como correr, saltar y mantener la postura. Se denominan bíceps femoral, semitendinoso y semimembranoso).
  4. ·      Fatiga: la cifosis puede causar fatiga, especialmente con la actividad física.
  5. ·      Dolor y rigidez de espalda compensatoria: el cuerpo tiende a compensar la anomalía espinal, lo que desencadena el dolor y la rigidez.
  6. ·      Problemas neurológicos: en casos graves, la presión sobre la médula espinal puede causar debilidad y entumecimiento en las piernas u hormigueo (parestesia).
  7. ·      Dificultad para respirar y comer: en casos graves, la cifosis puede ejercer presión sobre los pulmones y el abdomen, lo que afecta la respiración y el apetito.
  8. ·      Problemas de equilibrio.
  9. ·      Incontinencia urinaria o intestinal.

 

LA CIFOSIS DEL ADULTO MAYOR: MERECE UN APARTADO ESPECIAL 

La curva cifótica torácica varía a lo largo de la vida entre 20 y 29 grados. Sin embargo, la hipercifosis relacionada con la edad, que afecta entre el 20 % y el 40 % de los adultos mayores, puede describirse como una curvatura anterior exagerada de la columna torácica asociada con el envejecimiento. Después de los 40 años, el ángulo cifótico comienza a aumentar, en general más rápidamente en mujeres que en hombres.



La exageración de la curvatura torácica normal puede estar asociada a diversas afecciones somáticas e incluso a factores mentales y psicosociales:

  1. Osteoporosis subyacente y fracturas vertebrales. Sin embargo, solo un tercio de las personas con cifosis severa han tenido confirmación radiográfica de fracturas vertebrales.  
  2. Depresión, inseguridad, desánimo, agobio y ansiedad.
  3. Cambios graduales en la estructura y la mecánica del tejido conectivo que, con el tiempo, resultan en una pérdida de elasticidad y movilidad. Esto provoca la incapacidad de contrarrestar la gravedad que impulsa el cuerpo hacia delante.
  4. Debilidad muscular (a menudo debido al debilitamiento del músculo extensor espinal[i]).
  5. Los déficits en los sistemas somatosensorial, visual y vestibular contribuyen a la pérdida del control postural erguido. (El sistemas somatosensorial procesa y transmite sensaciones del cuerpo, incluyendo el tacto, la temperatura, el dolor, la posición corporal y el movimiento. Es decir, es la parte del sistema nervioso que nos permite percibir el mundo a través de nuestro cuerpo, incluyendo: 1) Tacto: Sensación de presión, vibración, tacto ligero y cosquilleo, 2) Temperatura: Sensación de frío, calor y cambios de temperatura, 3) Dolor: Sensación de daño tisular o amenaza potencial, 4) Posición Corporal (propiocepción): Sensación de la posición y movimiento de las articulaciones y músculos, 5) Movimiento (cinestesia): Sensación de movimiento y fuerza.)
  6. La disminución de la información propioceptiva y vibratoria de las articulaciones de las extremidades inferiores resulta en una percepción alterada de la alineación vertical erguida.

 

Puede provocar síntomas como: 

1)    Dolor de espalda, 

2)    Dolor de cuello  

3)    Entumecimiento de las extremidades superiores o los glúteos. 

4)    Bajo bienestar psicológico, como depresión y baja autoestima. 

5) Problemas de movilidad en la caja torácica, lo que puede causar dificultades respiratorias.

6)  Amplifica la tensión biomecánica en la columna vertebral aumentando el riesgo de fracturas por compresión vertebral. 

7)    Aumenta el riesgo de caídas y fracturas debido a una marcha deficiente.

8)    Simultáneamente, el deterioro de la función física afecta el funcionamiento básico y la vida diaria, lo que menoscaba la calidad de vida. 


Puede afectar la mortalidad siendo un factor de riesgo de muerte prematura, así, a medida que aumenta el ángulo cifótico, la tasa de mortalidad se dispara. Algunos estudios han atribuido este aumento a los trastornos pulmonares.


Prevención

No se pueden prevenir todos los tipos de cifosis. Pero si se pueden tomar medidas para prevenir algunas de ellas y en especial la cifosis postural:

·      Mantener una buena postura.

·      Fortalecer los músculos abdominales y de la espalda.

·      Mantener un peso saludable y ajustado a la talla, contextura, sexo y edad.

·      Llevar los libros y útiles escolares en una mochila resistente o con ruedas.

·      Hacer ejercicio para fortalecer los músculos y mantener la flexibilidad.

 

Sin duda, la mejor manera de prevenir la cifosis es mantener los huesos fuertes, los músculos activos y la postura correcta. Para lo cual es recomendable:

·     Mantenerse físicamente activo haciendo, al menos, 150 minutos de ejercicio semanal.

·  Practicar ejercicios que fortalezcan los músculos que sostienen una postura erguida, especialmente la parte superior de la espalda y el tronco, al tiempo que se mejora la movilidad del pecho y los hombros.

·      Alimentarse adecuadamente con suficientes proteínas, también calcio y vitamina D, con lo cual preservamos la salud de los huesos y los músculos.

·     Poner atención a la postura al estar sentados y estando de pie. Una forma de reducir la tensión de la columna vertebral es situar la cabeza alineada entre los hombros y los hombros sobre las caderas.

·      Evitar fumar y limitar el consumo de alcohol para reducir los factores de riesgo que empeoran la densidad ósea y el bienestar general.

·      Es recomendable priorizar los movimientos de extensión, es decir, los que consisten en enderezar o levantar la columna vertebral y echar los hombros hacia atrás. Por el contrario, los movimientos repetidos de flexión hacia delante pueden empeorar la situación, especialmente en personas con osteoporosis o fracturas vertebrales.

 

Algunos ejercicios recomendables son:

·      Extensiones de espalda, levantando suavemente el pecho del suelo mientras se está tumbado boca abajo.

·      Ejercicios de resistencia dirigidos a los músculos entre los omóplatos, es decir, los músculos romboides y trapecio; Estos ejercicios incluyen contracciones de los omóplatos, remo y ejercicios con bandas de resistencia. 

·      Contracción de los omóplatos:

1.     Siéntese o párese erguido con los brazos extendidos a los lados. 

2.     Mantenga los hombros relajados y hacia abajo. 

3.     Contraiga los omóplatos hasta que se junten, sintiendo que los músculos se aprietan. 

4.     Mantenga la posición por unos segundos y luego relájese. 

5.     Repita de 8 a 12 veces. 

·      Ejercicios de remo:

1.     Para ello utilice una banda de resistencia, una barra o mancuernas. 

2.     Realice el movimiento de remo, concentrándose en juntar los omóplatos y manteniendo la espalda recta. 

·      Ejercicios con bandas de resistencia:

1.     Póngase de pie con los pies separados a la anchura de los hombros. 

2.     Sujete la banda de resistencia con ambas manos y extienda los brazos a la altura de los hombros. 

3.     Separe la banda moviendo las manos y brazos hacia afuera, sintiendo que los músculos entre los omóplatos se aprietan. 

4.     Mantenga la posición brevemente y relájese. 

5.     Repita 10-12 veces.

·      Caminar a paso ligero, trotar (si ello es posible), subir escaleras (si no hay problemas de rodillas que lo contraindiquen) o bailar. Esto ayuda a mantener los huesos fuertes y favorece el estado físico general.

·      Estirar el pecho y los flexores de la cadera permite abrir la postura y alivia la tensión. (Estiramiento del pecho: entrelace las manos estiradas en la espalda con las palmas hacia arriba. Ejerza fuerza con las manos hacia abajo y presione los omoplatos. Se debe sacar el pecho y mantenerse así durante 10 a 20 segundos, con lo cual se debe sentir el estiramiento en la parte superior de los brazos y en el tórax).



(Para el estiramiento de flexores de cadera existen varios tipos de ejercicio, uno de ellos es en hacerlo acostado boca abajo (en prono) con una almohada debajo de la cadera y elevar la pierna con la rodilla estirada. Mantener 20-30 segundos y volver a la posición inicial repetir 5 veces para cada pierna. 






Otra forma de estirar los flexores de cadera es estando sentado en una silla flexionar la cadera y llevar con las manos la rodilla en dirección al hombro contrario. Mantener 20-30 segundos, relajar el movimiento y repetir intentando llegar un poco más allá. Repetir 5 veces.


 

·      También puede resultar beneficioso el entrenamiento de la flexibilidad y el equilibrio, por ejemplo, practicando yoga o pilates, especialmente para la conciencia postural y la movilidad. Existen ejercicios específicos para mejorar el equilibrio destinados a personas mayores: como caminar sobre una línea, levantamiento de talones, sentadillas asistidas, caminata de puntillas, levantar una pierna y el ejercicio del reloj. También se recomienda el taichí, que mejora la estabilidad y ayuda a evitar caídas.
1)    Caminar sobre una línea recta. Tan simple como efectivo, este ejercicio ayuda a mejorar la estabilidad. Dibujar o imaginar una línea recta en el suelo y caminar sobre ella colocando un pie delante del otro. Se debe mantener la cabeza erguida y los brazos a los lados.
2)    Levantamiento de talones. De pie, con los pies separados a la altura de los hombros, levantar los talones del suelo, equilibrando el cuerpo sobre las puntas de los pies. Mantener unos segundos. Repetir 5 a 10 veces.
3)    Sentadillas asistidas. Si es necesario utilizar una silla para apoyarse, realizar sentadillas lentamente.
4)    Caminar de puntillas. Similar a caminar sobre una línea recta, pero en este caso, caminar sobre las puntas de los pies. Este ejercicio fortalece los músculos del pie y del tobillo fundamentales para el equilibrio.
5)    Levantar una pierna. De pie, levantar una pierna y mantener la posición durante unos segundos antes de cambiar a la otra pierna.
6)    Ejercicio del reloj. Imaginar que se está de pie en el centro de un reloj. Levantar ligeramente un pie y diríjalo hacia las posiciones de las 12, 3, 6 y 9 en un movimiento controlado. Además del equilibrio, también mejora la coordinación y la flexibilidad. Al principio debe tener a una persona que lo auxilie o bien estar cerca de una apoyo adecuado por si hace falta.
7)    Ejercicios con pelota. Sostener una pelota de tamaño mediano entre ambas manos y realizar movimientos de un lado a otro del cuerpo.
·      
Recordemos que las investigaciones apuntan cada vez más al fortalecimiento muscular (levantamiento de pesas o entrenamiento de resistencia) como prevención y el tratamiento de la curvatura de la columna vertebral.

 

Manejo y tratamiento
El tratamiento para la cifosis varía, pero puede incluir:
·      Fisioterapia: Los ejercicios pueden fortalecer los músculos abdominales y de la espalda para aliviar el dolor y mejorar la postura. El ejercicio también puede estirar los músculos isquiotibiales tensos y fortalecer otras áreas del cuerpo. (ver ejercicios para la prevención discutidos anteriormente)
·      Analgésicos: Los medicamentos antiinflamatorios alivian el dolor de espalda.
·      Faja lumbar: El médico podría recomendar el uso de una faja, indicando el tipo de faja y cuántas horas al día debe usarse. Es más común su uso en niños en crecimiento con cifosis de Scheuermann. 
·      Cirugía: Un procedimiento quirúrgico puede reducir la curvatura de la columna vertebral. La cirugía de cifosis más común es la cirugía de fusión espinal. Durante este procedimiento, el cirujano alinea las vértebras en una posición más recta. Las fusionará utilizando pequeños fragmentos de hueso para rellenar los espacios entre las vértebras. A medida que las vértebras sanan, se fusionan o unen. Este procedimiento reduce la gravedad de la curvatura. La cirugía suele recomendarse en la cifosis congénita, cifosis de Scheuermann con una curvatura de más de 75 grados o bien dolor de espalda intenso, después de probar un tratamiento no quirúrgico o conservador.
 
Las opciones de tratamiento dependerán de:
·      Edad.
·      Historial médico.
·      Salud general.
·      Tipo de cifosis.
·      Gravedad de la curvatura.
·      
Dificultad para respirar.

 



En conclusión

·      La cifosis es una curvatura excesiva de la columna vertebral hacia delante.

·      Suele ser una afección tratable que habitualmente no afecta las actividades cotidianas, a menos que la curvatura sea grave. 

·      Un diagnóstico y tratamiento tempranos pueden abordar esta afección antes de que empeore. 

·      Existen tratamientos no invasivos que un profesional de la salud le ofrecerá antes de llegar a la cirugía. 

·      Después del tratamiento, cualquiera que sea, deberá vigilar su postura para asegurarse de que la cifosis no regrese. 

·      Si la cifosis le produce alguna inquietud mental como cohibición, es conveniente consultar a un profesional de la salud mental.



[i] El músculo erector o extensor de la columna es un conjunto de músculos y tendones que se combinan y extienden verticalmente a lo largo de las regiones cervical, torácica y lumbar, y se hallan en los surcos laterales de la columna vertebral. Esta gran masa muscular y tendinosa varía en tamaño y estructura en las diferentes partes de la columna vertebral. En la región sacra, es estrecha y puntiaguda, y en su origen principalmente su estructura es tendinosa. En la región lumbar es más grande, y forma una masa espesa carnosa que, al ser seguida hacia arriba, se subdivide en tres columnas, las cuales disminuyen gradualmente de tamaño a medida que ascienden al insertarse en las vértebras y las costillas.

 


 

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