La presencia de grasas saturadas no hace que automáticamente un alimento sea "insalubre". Por ejemplo, el germen de trigo, el aceite de oliva, e incluso el tofu, son considerados alimentos "saludables" y de cierto tienen algo de grasa saturada. Por lo tanto, es el contenido completo de nutrientes, no solo uno o dos, y su cantidad lo que determina si un alimento es más o menos bueno para la salud.
La mantequilla de maní (sin aditivos, sin azúcar añadido u otros agregados) tiene la siguiente composición nutricional media:
INFORMACIÓN NUTRICIONAL MEDIA POR CADA 100 G | |
Valor energético | 618 Kcal (2.558 KJ) |
Grasas | 50,0 g |
de las cuales saturadas | 6,8 g |
Insaturadas (+ del 80%) | 43,2g |
Hidratos de carbono | 7,0 g |
De los cuales Azucares | 3,6 g |
Fibra alimentaria | 9,9 g |
Proteínas | 30,0 g |
Sal | 0,02 g |
Vitamina E | 13 mg |
Magnesio | 171 mg |
El contenido puede varias ligeramente entre uno y otro producto | |
En la mantequilla de maní más del 80% de las grasas que contiene son insaturadas, eso lo coloca a la altura del aceite de oliva en términos de la proporción de grasa insaturada y saturada.
Adicionalmente la mantequilla de maní aporta fibra, vitaminas (especialmente E) y minerales, incluidos el magnesio (171 g) y unos 200 miligramos de potasio, además de otros nutrientes. Por otra parte, contiene poca sal (a menos que sea añadida por el fabricante) lo que hace que tenga una proporción de potasio y sodio excelente.
A lo largo de los años, numerosos estudios han demostrado que las personas que incluyen frutos secos o mantequilla de maní en su dieta de forma habitual tienen menos probabilidades de desarrollar enfermedades cardíacas o diabetes tipo 2 que quienes rara vez comen frutos secos. Aunque esta conclusiones hay que verlas con cuidado ya que es posible que quienes comen frutos secos sean de alguna manera diferentes y tengan hábitos más saludables que quienes no los comen.
En oportunidades se exagera y hay que saber que las grasas saturadas no son “toxicas”. La respuesta del cuerpo a las grasas saturadas en los alimentos es aumentar tanto las cantidades de LDL nocivas como de HDL protectoras en la circulación. (LDL significa lipoproteínas de baja densidad en inglés. En ocasiones se le llama colesterol "malo" porque un nivel alto de LDL conlleva a una acumulación de colesterol en las arteria. Por otra parte el HDL significa lipoproteínas de alta densidad. A veces se le llama colesterol "bueno" porque transporta el colesterol de otras partes del cuerpo al hígado. El hígado luego elimina el colesterol del cuerpo). Con moderación, un poco de grasa saturada está bien. Sin embargo, comer mucha cantidad promueve la aterosclerosis que obstruye las arterias, el proceso que subyace a la mayoría de las enfermedades cardiovasculares. En cambio, las grasas insaturadas, que constituyen la mayor parte del contenido de grasa en la mantequilla de maní, ayudan a reducir el colesterol LDL y a disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas.


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