KAREN HORNEY, DESVELANDO LA “ENVIDIA DEL ÚTERO”

 Karen, emigró desde Berlín a Estados Unidos y dinamizó el psicoanálisis en Chicago y Nueva York. Cuestionó los dogmas de Freud sobre la mujer. Por ejemplo, Freud suponía que el momento clave en el desarrollo psicológico de las niñas sucede cuando se comparan con los niños y perciben que carecen de pene. Para Horney, la envidia del pene es un mito, fruto del narcisismo masculino. La insatisfacción de la mujer se debe, sobre todo, a la subordinación que experimentan en la sociedad patriarcal. Y la monogamia no se relaciona con el amor, sino con la necesidad de posesión y prestigio del hombre.


Horney fue una psicóloga neofreudiana que cuestionó los dogmas de Freud sobre la mujer. Conocida por su teoría de las necesidades neuróticas, su investigación sobre psicología femenina y sus críticas al énfasis de Freud en el concepto de “envidia del pene”. Sobre esto último, Horney, en cambio, propuso el concepto de envidia del útero, en el que los hombres experimentan sentimientos de inferioridad porque no pueden tener hijos. Además, se preguntó: "¿La tremenda fuerza que tiene en los hombres el impulso hacia el trabajo creativo en todos los campos no se deberá precisamente a su sentimiento de desempeñar un papel relativamente pequeño en la creación de los seres vivos, lo que los impulsa constantemente a una sobrecompensación en sus logros?". Sumado a esto, hizo importantes aportes en las áreas de la autopsicología y el papel que juega el autoanálisis y la autoayuda en la salud mental.

Karen Horney (nacida como Karen Danielsen) nació en 1885 en Blankenese, Alemania, un pequeño pueblo cerca de Hamburgo. Su padre, Berndt Danielsen fue un capitán de marina noruego y su madre, era la segunda esposa de Berndt, Clothilde van Ronzelen y casi 20 años más joven que él. La familia, de religión luterana y con un sello muy conservador impuesto por el padre, tenía residencia en Eilbeck, cerca de Hamburgo. Karen describió a su padre como un estricto disciplinario y a su madre, como dominante e irritable. Karen murió en Nueva York, Estados Unidos en 1952 a los 67 años debido a cáncer.

Horney enfrentó la depresión durante su adolescencia, atribuida al distanciamiento de su hermano al que estaba muy unida. Inteligente y ambiciosa, pero se creía poco atractiva. En 1904, la madre de Horney dejó a su marido y se llevó a sus hijos con ella. Horney tenia 19 años. Comenzó sus estudios de medicina dos años después (1906) en la Universidad de Friburgo. Posteriormente asistió a la Universidad de Gottingen y a la Universidad de Berlín. En la facultad de medicina, comenzó a estudiar psicoanálisis, que aún se encontraba en sus primeras etapas.

Se casó en 1909 a los 24 años con un estudiante de derecho llamado Oskar Horney. La muerte de su madre y luego de su hermano en 1911 y 1923 respectivamente fue extremadamente difícil para ella. El negocio de su marido también fracasó y poco después enfermó de meningitis. Horney estaba cada vez más insatisfecha con su matrimonio, reconociendo que su marido tenía una personalidad dominante y autoritaria similar a la de su padre. Experimentó otro episodio grave de depresión durante este tiempo. En 1926, Horney dejó a su marido y se divorciaron en 1927. De este matrimonio nacieron sus tres hijas. 

En 1932 se mudó a los Estados Unidos con sus tres hijas, Brigitte, Marianne y Renate. Fue allí donde se hizo amiga de otros intelectuales destacados, incluidos Henry Stack Sullivan y Erich Fromm, y desarrolló sus teorías sobre psicología. En 1942 se casó con Erich Fromm separándose en 1952.

La teoría de las necesidades neuróticas

Horney desarrolló una teoría de la neurosis que sigue siendo destacada en la actualidad. A diferencia de los teóricos anteriores, Horney veía estas neurosis como un mecanismo de afrontamiento que forma parte importante de la vida normal. Identificó diez neurosis, entre ellas la necesidad de poder, la necesidad de afecto, la necesidad de prestigio social y la necesidad de independencia.

Horney definió la neurosis como la "perturbación psíquica provocada por los miedos y las defensas contra estos miedos, y por los intentos de encontrar soluciones de compromiso para tendencias conflictivas".

También creía, y esto es esencial en su teoría, que para comprender estas neurosis era fundamental observar la cultura en la que vivía la persona. Mientras que Freud había sugerido que muchas neurosis tenían una base biológica, Horney creía que las actitudes culturales desempeñaban un papel en la determinación de estos sentimientos neuróticos.

En 1941, Horney se convirtió en decana del Instituto Americano de Psicoanálisis. Pero no estaba satisfecha con el estricto psicoanálisis freudiano de la época, por lo que también fundó una organización llamada Asociación para el Avance del Psicoanálisis.

Debido a su alejamiento de las ideas de Freud, finalmente tuvo que renunciar a su puesto en el Instituto. Posteriormente enseñó en el New York Medical College y fundó el American Journal of Psychoanalysis. Mantuvo, por otro lado, que el psicoanálisis es la creación de un genio masculino, Sigmund Freud, y de una mayoría de discípulos igualmente varones, por lo que era lógico que solo se desarrollara una psicología desde la perspectiva fálica, que incluso llevó a estimar el clítoris como una especie de pequeño pene, olvidando completamente la vagina. En “La sexualidad inhibida”, una contribución psicoanalítica al problema de la frigidez (Horney, 1926-1927), trata este desorden que ella misma padeció, llamando la atención sobre la definitiva influencia de los factores culturales, que evitaban o impedían que la mujer se expandiera y desarrollara sus posibilidades personales y sexuales.



Recordemos que Horney fue psicóloga en una época en la que las contribuciones de las mujeres a menudo eran pasadas por alto e ignoradas. Sin embargo, logró importantes aportaciones al humanismo, el psicoanálisis, la psicología femenina y la autopsicología, según la cual, las personas podían actuar como sus propios terapeutas, enfatizando el papel personal que cada individuo tiene en su propia salud mental y fomentando el autoanálisis y la autoayuda, afirmando que: "la vida misma sigue siendo un terapeuta muy eficaz". Como se mencionó, su trabajo también se centró más hacia la atención en los factores ambientales que influyen en el desarrollo y la personalidad, incluidas las interacciones entre padres e hijos. “.. si falta calor por parte de los padres en el contacto con sus hijos, ello originará en éstos frustración, intimidación y hostilidad. Y si tal hostilidad se prohíbe, terminará siendo reprimida, aunque se mostrará en fantasías de daño personal y en conductas sociales desajustadas, todo lo cual sería la cuna de la angustia básica”.

Con “El nuevo psicoanálisis” (1939), el enfrentamiento con el modelo freudiano ya es total. En todo caso, para Horney la neurosis era fruto de una angustia básica nacida de una inadecuada educación infantil dentro del seno familiar, donde la violencia parental era la clave explicativa esencial.

Tras su muerte en 1952 sus ideas fueron relativamente ignoradas o cayeron en el olvido por más de una década. Sin embargo, esta situación sufrió un vuelco en 1967 con la publicación de “Psicología Femenina”, una colección de ensayos escritos en la primera fase de su pensamiento (décadas de 1920 y 1930).

De sus publicaciones cabe destacar sus libros "La personalidad neurótica de nuestro tiempo" (1937), "Autoanálisis" (1942), "Nuestro conflicto interior" (1945) y "Neurosis y crecimiento humano" (1950). También se recopiló y publicó una colección de sus artículos como "Psicología femenina" (1967).

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