EL JUEGO DE LOS OPUESTOS Y LA NEUROSIS

 Enantiodromía (del griego: enantios, contrario, opuesto, y dromos, carrera) significa correr en sentido contrario.​ Con este término entramos en conexión con la filosofía de Heráclito: «el juego de los opuestos en el devenir, esto es, la noción de que todo lo que es pasa a su contrario». Además dice “la naturaleza tiende a lo opuesto, y de ello y no de lo idéntico es de donde obtiene el acorde”.

Carl Gustav Jung recogerá el concepto e incluyéndolo en su psicología analítica lo definirá como «la aparición, especialmente en sucesión temporal, del principio opuesto inconsciente. Este fenómeno característico se da en casi todos los sitios donde una dirección extremadamente unilateral domina la vida consciente, de modo que se forma en el tiempo una posición opuesta inconsciente dotada de idéntica fuerza, la cual se exterioriza primero por la inhibición del rendimiento consciente y más tarde por la interrupción de la dirección consciente».

 


Heráclito (535 – 475 a. C.), fue un filósofo presocrático griego nacido en la ciudad de Éfeso, la cual en aquel tiempo formaba parte del Imperio Persa. Poco se sabe de su vida. Parece que escribió una única obra de la que sólo se conservan fragmentos. Se cree que la mayoría de los datos sobre él son invenciones posteriores basadas en interpretaciones de los fragmentos conservados. 

 

Su filosofía paradójica y su aprecio por los juegos de palabras y los epigramas (1) crípticos y oraculares le han valido los epítetos de "el opaco" o "el oscuro" desde la antigüedad. Se le ha considerado arrogante y deprimido, un misántropo sujeto a la melancolía y fue por ello por lo que se le conocía como "el filósofo llorón", en contraste con Demócrito, que se le conocía como "el filósofo risueño".

 

Las ideas centrales de la filosofía de Heráclito son la unidad de los opuestos y el concepto de cambio. También vio armonía y justicia en la lucha. Consideraba que el mundo estaba en constante cambio, siempre "convirtiéndose" pero nunca "siendo". Expresó esto en dichos como "Todo fluye" y "nadie se baña dos veces en el mismo río", lo que también ha sido interpretado como "sobre aquellos que entran en los mismos ríos, fluyen aguas diferentes" y también "ambos damos un paso y no entramos en lo mismo, ambos somos y no somos". Heráclito ilustró el mismo punto utilizando el sol: "el sol es nuevo cada día". Los fragmentos del río (especialmente el tercero "tanto somos como no somos" parecen sugerir que no sólo el río cambia constantemente, sino que nosotros también, tal vez reflexionando cuestiones existenciales sobre la humanidad y la personalidad. 

 

Heráclito eligió el fuego como “arche” (2), el elemento fundamental que dio origen a los demás elementos. También vio que el “logos” daba estructura al mundo. Logos se convirtió en un término técnico en la filosofía occidental comenzando con Heráclito el cual lo usó como un principio de orden y conocimiento. No obstante, los filósofos griegos antiguos utilizaron el término “logos” de diferentes maneras. Por ejemplo, los sofistas lo utilizaron en el sentido de "discurso". Aristóteles aplicó el término para referirse al "discurso razonado” o "el argumento" en el campo de la retórica, y lo consideró uno de los tres modos de persuasión junto con el “ethos” y el “pathos”.

 

Heráclito dijo que "la lucha es justicia" y "todas las cosas suceden mediante la lucha". Llamó a los opuestos en conflicto ἔρις (eris), "lucha", y teorizó que el estado aparentemente unitario, δίκη (dikê), "justicia", resulta en "la armonía más hermosa", en contraste con Anaximandro, quien describió lo mismo como injusticia. Heráclito consideraba que el exceso de una fuerza eventualmente conduce a su opuesto, manteniendo así el equilibrio dinámico del Kosmos. Este concepto subraya la convicción de Heráclito en el conflicto como motor del cambio y en la necesidad de opuestos para la existencia del orden en el universo.

 

Con todo lo anterior, Heráclito sugiere que el mundo y sus diversas partes se mantienen unidos a través de la tensión producida por la unidad de los opuestos, como la cuerda de un arco o una lira. Por un lado, este es el uso más antiguo del concepto de fuerza. Una cita sobre el arco muestra su aprecio por los juegos de palabras: "El nombre del arco es vida, pero su trabajo es muerte". Cada sustancia contiene su opuesto, lo que genera un continuo intercambio circular de generación, destrucción y movimiento que resulta en la estabilidad del mundo. Esto puede ilustrarse con la cita: "Incluso la bebida de cebada se separa si no se revuelve".

 

En un fragmento, Heráclito escribe:

"Este orden mundial [Kosmos], el mismo de todos, no lo creó ningún dios ni hombre, pero siempre fue, es y será: fuego eterno, encendido por movimientos y extinguido por movimientos."

Esta es la cita más antigua que existe que utiliza kosmos, u orden, para referirse al mundo. El fuego es lo único eterno en el universo. Del fuego se originan todas las cosas y todas las cosas regresan nuevamente en un proceso de ciclos interminables. Él describe así las transformaciones: "El fuego vive la muerte de la tierra, y el aire vive la muerte del fuego; el agua vive la muerte del aire, y la tierra la del agua" y "Las vueltas del fuego: primero mar, y del mar la mitad es tierra, medio estallido de fuego. [La Tierra] se licua como mar y se mide en la misma proporción que tenía antes de convertirse en tierra ".

 

La ley de la enantiodromía se subordina al principio de compensación de C. G. Jung, la cual busca establecer o mantener el equilibrio dentro de la psique. Jung descubrió una compensación demostrable empíricamente que opera en los procesos psicológicos, y que corresponde a las funciones auto-reguladoras del organismo. Consideraba esta actividad compensatoria del inconsciente como el equilibrio de cualquier tendencia hacia la unilateralidad por parte de la consciencia. Los contenidos reprimidos por la orientación consciente del individuo pasan al inconsciente y forman allá una polaridad contraria a la consciente. Esa oposición se fortalece con cualquier aumento de énfasis en la actitud consciente hasta llegar a interferir con la actividad de la consciencia. “En este sentido, se puede ver en la compensación una regla fundamental del comportamiento psíquico. El defecto aquí causa un exceso allí. También la relación entre lo consciente y lo inconsciente es compensatoria”. 



Por otra parte, Jung escribe que “En la neurosis, el contraste entre lo inconsciente y la conciencia es tan fuerte que la compensación ve trastornado su funcionamiento. Por ello, el fin perseguido por la terapia analítica estriba en una concienciación de los contenidos inconscientes que restablezca el mecanismo de la compensación”. En “Obra Completa. Volumen 9/I. Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Acerca de la fenomenología del espíritu en los cuentos populares.”, C. G. Jung señala “… ese gran plan según el cual está construida la vida inconsciente del alma escapa a nuestro entendimiento, tanto que nunca podemos saber qué mal se necesita para que aporte un bien por enantiodromía, y qué bien inducirá a hacer el mal”.

 

(1) Un epigrama es una declaración breve, interesante, memorable, a veces sorprendente o satírica. La palabra deriva del griego. Este recurso literario se ha practicado durante más de dos milenios. La presencia de ingenio o sarcasmo tiende a distinguir los epigramas no poéticos de los aforismos y adagios, que normalmente no muestran esas cualidades.

(2) En la filosofía griega antigua, un primer principio del que se derivan otros principios se llama “arche” a veces también transcrita como “arkhé” y más tarde se le denominó "primer principio" o "elemento".

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