Se ha demostrado que al descargar un inodoro sin haber bajado la tapa se envían al aire partículas que contienen patógenos provenientes de los desechos humanos lo cual, en los baños públicos, potencialmente expone al usuario a enfermedades contagiosas, según los resultados de las pruebas realizadas por un grupo de ingenieros civiles y ambientales de la Universidad de Colorado Boulder.
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| Imagen de Michal Jarmoluk en Pixabay |
La fuerza del ciclo de descarga, además de vaciar eficientemente el contenido, también genera micropartículas o aerosoles en el aire. Estas partículas pueden elevarse más de un metro y medio por encima de la taza. Las más pequeñas quedarán suspendidas en el aire y podrán ser inhaladas por la persona que baja el agua u otra que esté en el ambiente o que entre poco después. Estas partículas pueden contener por ejemplo virus de la influenza o del COVID. Las partículas más grandes se depositarán rápidamente en las superficies y al ponernos en contacto con ellas, por ejemplo, con las manos y luego a la boca, pueden producir enfermedades.
Por otra parte, se observó que los patógenos pueden persistir en el agua de la taza del inodoro contaminada con heces después de docenas de descargas.
Se piensa que la educación e instalación de sistemas de ventilación o incluso desinfección ultravioleta serían herramientas importantes para mitigar la exposición a las columnas de aerosol en el baño.

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