Variantes del SARS-CoV-2 y efectividad de las vacunas

El virus causante del COV-19 tiene la capacidad de mutar, lo que significa que dicho virus ha experimentado una variación o mutación en su genoma. Esto ocurre en la medida que infecta a las personas y tiene la oportunidad de reproducirse, es decir, de replicar su genoma. Y, cada vez que el virus replica su genoma hay posibilidades de que ocurran errores o mutaciones las cuales se producen al azar.

¿Cómo afectan estas mutaciones en la eficacia de las vacunas?



Hasta el momento conocemos tres variantes o mutaciones principales del SARS-CoV-2. La primera se identificó en el Reino Unido, la segunda en Sudáfrica y una tercera en Brasil. 

 

No nos sorprendemos por ello. En el año que llevamos conviviendo con el SARS-CoV-2, este virus ha infectado a millones de personas en todo el mundo, por lo que se ha replicado miles de millones de veces y necesariamente se han incorporado en el virus algunos errores y estos han dado lugar a mutaciones o variantes. No hay duda de que este virus ha hecho y seguirá acumulando mutaciones mientras se replique en las personas o incluso, teóricamente, en animales. 

 

Los informes se refieren a estos virus mutantes según el lugar donde se caracterizaron o identificaron por primera vez.

 

La variante del Reino Unido tiene un mayor potencial de transmisión, por lo que se propagará más rápido y más fácilmente entre las personas. Sin embargo, no se ha evidenciado al momento que ocasione una enfermedad más grave ni una mayor tasa de hospitalizaciones. 

La variante sudafricana también parece tener tasas de transmisión más altas. 

La variante de Brasil todavía es muy reciente y se está observando su potencial de infección y gravedad.

 

Mientras vamos conociendo estas características, estos mutantes se diseminan por muchos países o por todo el mundo.  

 

Al parecer, las vacunas disponibles proporcionan protección contra las cepas/variantes de SARS-CoV-2 que circulan actualmente. De todas formas, la protección conferida por las vacunas no significa que “si protege” o que “no protege”. Debemos entenderlo como una respuesta inmunológica de los vacunados de grado variable. Es decir, cuando hablamos de reducción de la eficacia, no significa que esta pasa del 95% a 0. Podría ser, por ejemplo, del 95% de eficacia al 85% de eficacia contra la prevención de la enfermedad COVID grave.

 


Para la variante del Reino Unido parece que las vacunas de Pfizer y Moderna están ofreciendo una fuerte protección. 

En cuanto a la variante sudafricana, hay alguna evidencia que muestra que la eficacia puede reducirse. Debe continuar observándose y quizás evaluar otras vacunas disponibles como la Sputnik V rusa, la de AstraZeneca o la de Johnson & Johnson y también la China del National Biotec Group (CNBG), afiliado a Sinopharm. Esta última vacuna parece que ha producido menor grado de inmunidad contra la cepa sudafricana. Posteriormente estarán disponibles otras vacunas que están siendo desarrolladas (Sanofi, CureVac, Novavax, etc.)

 

Los virus no pueden mutar si no se replican en un huésped, es decir dentro de nuestro cuerpo. Por lo tanto, las medidas que han sido propuestas como son la vacunación, el uso de máscaras, lavado frecuente de manos, distanciamiento social, una buena ventilación y evitar lugares abarrotados o entornos cerrados, son realmente importantes para ayudar a reducir el número de infecciones y con esto retrasar la aparición de nuevas variantes y mutaciones.


Posición de la OMS


La OMS espera que las vacunas COVID-19 que están actualmente en desarrollo o que ya han sido aprobadas brinden al menos cierta protección contra nuevas variantes de virus porque estas vacunas provocan una amplia respuesta inmune que involucra una variedad de anticuerpos y células. 


Estas mutaciones en el virus no deberían hacer que las vacunas sean completamente ineficaces. En el caso de que alguna de estas vacunas resulte menos eficaz frente a una o más variantes, será posible cambiar la composición de las vacunas para proteger frente a estas variantes.

 

Se siguen recopilando y analizando datos sobre nuevas variantes del virus COVID-19. La OMS está trabajando para comprender cómo estas variantes afectan el comportamiento del virus, incluido su impacto en la efectividad de las vacunas. Sin embargo, esta es un área donde la evidencia sigue siendo preliminar, aunque se está desarrollando rápidamente.

 

Los fabricantes y los programas que utilizan las vacunas tendrán que adaptarse a la evolución del virus COVID-19: por ejemplo, i) las vacunas pueden necesitar incorporar más de una cepa en su composición, ii) pueden ser necesarias inyecciones de refuerzo, iii) puede ser necesario aplicar otros cambios en la preparación de vacunas.. 

 

La OMS ha estado rastreando mutaciones y variantes desde el inicio del brote de COVID-19. Su red mundial de laboratorios de SARS-CoV-2 incluye un "Grupo de Trabajo" dedicado a la evolución del virus, cuyo objetivo es detectar rápidamente nuevos cambios y evaluar su posible impacto.

 

Los grupos de investigación ya han realizado la secuenciación genómica del virus COVID-19 y han compartido estas secuencias en bases de datos públicas. Esta colaboración global permite a los científicos rastrear mejor cómo está cambiando el virus genéticamente  En este sentido se recomienda que todos los países aumenten la secuenciación del virus COVID-19 siempre que sea posible y se compartan datos para ayudarse unos a otros a monitorear y responder a la pandemia en evolución.

 

Un aspecto muy importante es lograr el acceso equitativo a las vacunas COVID-19.




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