Un panel asesor de la FDA dio ayer su apoyo a una rápida autorización para la vacuna COVID-19 de Janssen/Johnson & Johnson, por lo que se espera que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de USA proporcione en breve una autorización de su uso.
La vacuna de Johnson & Johnson permite una distribución y dosificación más conveniente que las vacunas Pfizer/BioNTech y Moderna; se puede almacenar durante al menos 3 meses a temperaturas normales del refrigerador entre 2°C a 8°C. Por lo tanto, su envío y almacenamiento encaja en la infraestructura de suministros médicos existente. Recordemos que la vacuna de Pfizer se almacena en congeladores ultrafríos a temperaturas entre -80°C y -60°C), y la vacuna de Moderna se puede almacenar en un congelador entre -25°C y -15°C lo que dificulta su manejo.
Adicionalmente la vacuna de Janssen se administra en una sola dosis.
Sin embargo, hay diferencia en la eficacia de la vacuna de Johnson & Johnson con las de Pfizer/BioNTech y Moderna. Johnson & Johnson informó el mes pasado que su vacuna ofrecía una protección del 66% en promedio. Esta fue del 72,0% en los Estados Unidos; el 68,1% en Brasil y el 64,0% en Sudáfrica. En cambio las vacunas Pfizer y Moderna tienen tasas de eficacia del 95% y 94%.
No obstante, la escasez de vacunas autorizadas actualmente, la de Johnson & Johnson ayudará a satisfacer las necesidades en este momento.
La vacuna de Johnson & Johnson, conocida como Ad26.COV2.S, está compuesta de un vector de adenovirus humano recombinante. Está destinado a codificar una forma estabilizada de proteína pico (S) del SARS-CoV-2. Las vacunas Pfizer y Moderna utilizan un mecanismo diferente, dependen del ARN mensajero.
La vacuna rusa Sputnik V
De acuerdo con la reciente publicación de la prestigiosa revista científica The Lancet, esta vacuna tiene una eficacia del 92%.
Es de producción estatal y no de laboratorios privados y es por ello que representa una gran oportunidad para países con menos recursos y América Latina ya se está beneficiando.
Más de una docena de países ha mostrado su interés en comprarla y aplicarla. Entre ellos se encuentra Hungría que ya la están aplicando sin esperar la decisión de la Unión Europea la cual no se vislumbra en un horizonte cercano a pesar de la escasez del suministro que han padecido.
Un buen número de estados latinoamericanos como México, Paraguay, Venezuela y Colombia ya la están comprando o aplicándola como es el caso de Argentina y Bolivia.

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