Relacionar el estrés con problemas de sueño tiene sentido. Si nos acostamos “nerviosos”, resultará casi imposible relajarnos y calmar nuestra conciencia lo suficiente como para quedar dormidos; en el estrés nuestro cuerpo y mente están en una actitud de lucha o huida y siempre listos, a nivel fisiológico, para enfrentar el peligro.
El estrés es un mecanismo ancestral de supervivencia básico que compartimos con los animales. Las personas que sufren de estrés crónico día tras día duermen menos horas, tienen una peor calidad de sueño y por tanto les resulta más difícil funcionar bien durante el día. No es de extrañar, entonces, que no podamos dormir cuando nuestros niveles de estrés aumentan, simplemente no sería “normal” dormir bien estando bajo estrés, a menos que tomemos medicación.
