Explora cómo la atención plena (mindfulness) y la meditación te puede ayudar a tener más calidad de vida.
Seguramente habrás oído hablar o leído sobre la meditación y la atención plena, están muy en boga en el mundo occidental (en el oriente siempre lo ha estado) y es probable que te interese saber de una manera sencilla cómo practicarlas y cómo puedes beneficiarte de ellas.
DIFERENCIAS BÁSICAS ENTRE MEDITACIÓN Y LA ATENCIÓN PLENA
Por una parte, la meditación es una práctica formal de entrenamiento mental, mientras que el mindfulness (atención plena) es un estado de conciencia y actitud para vivir en el presente, sin hacer juicios la cual, sin embargo, conviene cultivarla a través de la meditación y se puede aplicar en cualquier momento de la vida.
Con la meditación buscamos alcanzar estados de calma o concentración, mientras que con el mindfulness nos enfocamos en la observación de la experiencia del momento presente, el autoconocimiento y la flexibilidad psicológica.
El objetivo de la meditación además de alcanzar los estados de calma o concentración también entrenamos la mente para lograr mejor vínculo con nuestro interior y conciencia. Quizás nos ayude a tener una mejor conexión con el inconsciente. Su enfoque puede ser variado, centrándose en un objeto, en tu cuerpo (como la respiración), un mantra o una imagen. Suele realizarse como una actividad específica en un lugar y tiempo determinados.
El mindfulness (atención plena) es una habilidad o estado mental que se educa y cultiva. Es una actitud de conciencia no juzgadora y de aceptación del momento presente, cuyo objetivo es desarrollar la conciencia continua del momento presente, la autorregulación y la flexibilidad psicológica. Esto implica prestar atención al momento presente sin juzgar pensamientos, emociones o sensaciones que te van surgiendo. Se puede practicar en cualquier momento y lugar, e incluso y lo más conveniente integrarlo en nuestras actividades diarias.
Adentrémonos en más detalles.