El insomnio es uno de los trastornos del sueño más frecuente caracterizado por dificultad persistente para iniciar el sueño, mantenerlo o por despertarse demasiado temprano, a pesar de tener condiciones adecuadas para dormir, lo que provoca deterioro en el funcionamiento diurno. Si es crónico puede producir importantes consecuencias cognitivas, psicológicas, metabólicas, cardiovasculares y sociales entre otras.
En España, más de 6 millones de personas padecen insomnio crónico. Por otra parte, es el país con mayor consumo de benzodiacepinas de Europa. Alrededor del 60 % de las personas que toman hipnosedantes por el insomnio lo hacen durante más de un año, lo cual está por encima de lo recomendado y suelen incrementar los efectos secundarios.
Según el American Academy of Sleep Medicine y el DSM‑5‑TR (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition, Text Revision), para hacer el diagnóstico de insomnio es necesario presentar al menos las siguientes tres condiciones:
· Dificultad para dormir durante 3 noches o más por semana.
· Persistencia por al menos 3 meses.
· Impacto en la vida diaria (fatiga, irritabilidad, problemas cognitivos, etc.)